27/03/10

Provincianisme?

Ja em perdonareu si últimament no actualitze massa el blog, però la universitat i la resta de quefers que m’ocupen no perdonen i no em deixen pràcticament ni un minut per a escriure res per ací, més enllà d’articles de copia-apega com el d’avui. Precisament aquests dies estem ocupats, jo i els meus companys de classe, amb les revoltes i crisis que a partir de 1640 minaren l’estabilitat de la Monarquia Hispànica. Llegint manuals i monografies m’he trobat amb el següent fragment del llibre La España imperial 1469-1716 de l’historiador J. H. Eliott. La negreta és meua.

«Sublevadas Cataluña y Portugal, existían todas las probabilidades de que las restantes provincias se esforzasen, tarde o temprano, por seguir su ejemplo. Ya en el otoño de 1640 el embajador inglés en Madrid escribió a su patria que “Aragón y Valencia empiezan a agitarse”, pero, pese a las llamadas de ayuda de los catalanes, se mostraron reacios a unir su suerte a la de Cataluña del mismo modo que los catalanes no habían ayudado a las Germanías valencianas en 1520 o a los aragoneses en 1591. Una de las mayores suertes de la Casa de Austria fue que los Estados de la Corona de Aragón, difíciles e intratables por separado, no acudieron jamás en ayuda los unos de los otros en los casos de emergencia y no presentaron jamás un frente unido. Este fracaso, que refleja el extraordinario provincialismo de catalanes, aragoneses y valencianos en los años que siguieron a la unión de las coronas, fue posiblemente la salvación de la dinastía en la década más peligrosa de la existencia de la Monarquía: la de 1640-1650. Si Aragón y Valencia hubiesen acudido en ayuda de los catalanes, la península ibérica de mediados del siglo XVII hubiese vuelto a la situación de mediados del XV, dividida en tres bloques: Portugal, Castilla y la Corona de Aragón.»

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